lunes, 23 de septiembre de 2013

Imagínate



—Imagínate un proyecto literario colectivo, hecho de fragmentos.
—Vale.
—Imagínate que está muy bien concebido y muy bien dirigido.
—Vale.
—Imagínate que es muy bueno, pese a los fragmentos de uno de los autores.
—Vale.
—Imagínate que entre todos los demás lo arropan con sus propios fragmentos y pasa más o menos desapercibida su mediocridad.
—Vale.
—Imagínate que debido al éxito del proyecto, quien más se envanece es el mediocre, el de los fragmentos infumables.
—Vale.
—Imagínate que ese mediocre es quien más fans acumula, porque insiste a sus amigos y conocidos para que lo sigan ciegamente.
—Vale.
—Imagínate que crea mal ambiente en el grupo, haciendo ver que le están perjudicando.
—Vale.
—Imagínate que algún autor no está dispuesto a pasar por su rodillo.
—Vale.
—Imagínate que el mediocre se va quedando solo.
—Vale.
—Imagínate que con los autores que se van, se va la calidad de sus fragmentos.
—Vale.
—Imagínate que al final, el mediocre se va quedando solo.
—Vale.
—Imagínate que alguien que cree ciegamente en el proyecto se atreve a levantar la voz, llama mediocre al mediocre y provoca un auténtico maremoto.
—Vale.
—Imagínate que sus fans atacan a quien defiende que el proyecto estaría mejor sin el mediocre.
—Vale.
—Imagínate que al final el proyecto se va al garete.
—Vale.
—Imagínate que en lugar de lamentar el hecho de que el proyecto haya acabado, los fans del mediocre se dedican a repartir leña a quien opinó distinto a ellos.
—Vale. ¿Cómo dices que se llama ese proyecto?
—Imagínate.

©texto JAVIER VALLS BORJA
mayo 2013
©fotografía CCUenelarte (fuente flickr), publicada bajo una licencia Creative Commons

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