viernes, 13 de febrero de 2015

Adagio 029



Puede parecer que un fin pone el cierre a una historia; en cambio, la mayoría de las veces, no es más que el punto de inicio de la separación y el dolor. Con un final no acaba todo.

©texto JAVIER VALLS BORJA
©fotografía Daquella manera (fuente flickr), publicada bajo una licencia Creative Commons
febrero 2015

4 comentarios:

  1. Sin embargo vamos poniendo el principio de un cierre definitivo porque no nos merecemos vivir en el dolor. Asoma el desapego, después de éste llega la asimilación seguida de una aceptación que nos lleva a restaurarnos y por fin el reencuentro con un@ mism@ de nuevo.
    Después llega el análisis objetivo de la cuestión donde te das cuenta de que esa historia ha sido un error.
    Una historia termina por muchas razones y casi siempre son las mismas por las que no debería de haber comenzado.

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    1. Querid@ anónim@, me obsequias con una respuesta más extensa que mi entrada, y eso me complace porque significa que lo que he escrito ha hecho que medites mis palabras y, a su vez, que respondas con las tuyas propias de un modo que en un principio parece incontestable, tan bien construida está tu respuesta, pero disiento en cuanto a que las historias, aunque no salgan o terminen bien, son errores; todas aportan algo. La tuya, como respuesta de manual, resulta impecable, pero poco humana, a mi entender... casi diría que profesional.

      Y esto que yo digo no es más que reivindicar un poco el derecho de las personas a equivocarse, y a sufrir por ello.

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  2. Sí, es verdad, es una respuesta de manual pero la vida a veces también lo parece por las similitudes en los temas que se nos presentan y el duelo no es de manual pero tiene distintas fases y no está de mas ser conscientes de ellas.
    Claro, todo es una opinión muy personal y no quiero decir que sea así exactamente pero creo que ya tenemos sobradas razones de sufrimiento en el recorrido vital como para seguir sufriendo también después de una historia.
    Bueno mas que un hecho es un deseo porque a nadie le agrada ser motivo de dolor para los demás.

    Son de agradecer las entradas y también tus respuestas.

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    1. En primer lugar, el agradecido soy yo por tus lecturas y tus concienzudas respuestas. Este pretende ser un lugar de debate, aunque poca gente de la que lo visita deja aquí sus palabras, como tú haces. Gracias por ello.

      Y volviendo al tema que nos ocupa en esta entrada, tú has dicho la palabra mágica: duelo. El duelo es necesario para cualquier cura emocional, de ahí que reivindique el derecho a sufrir, aunque sea un poquito, que tampoco hay que pasarse, jeje... El duelo te ayuda a avanzar, a sacudirte fantasmas de encima, a soltar lastre... Por eso, creo que el sufrimiento tras una historia desafortunada no solo es necesario, sino saludable.

      Me gustan tus pinturas ;-)

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