jueves, 31 de enero de 2013

Pasado, presente, futuro




¡Vaya! —se sorprendió—. Mira esta foto... Hacía tiempo que no la veía— piensa con la nostalgia habitual en ella, enquistada ya en su pecho, sin querer confesarse a sí misma que ha estado evitando verla todos esos años. En la fotografía, que sujeta con mano trémula, ve, desenfocada por la mirada acuosa a una niña feliz, de mirada franca, ilusionada por la vida, confiada en el porvenir.

—¿Qué quieres ser de mayor?
—¡Médico! No, no, ¡azafata! o... ¡maestra! Sí, maestra.
—¡Sonríe!

Clic.

Hace años que no acude a la caja de las fotos, prefiere sus recuerdos maquillados, son menos dolorosos, porque la niña que la mira desde el papel le echa en cara haber destruido sus esperanzas, incumplido sus sueños, convertido en una realidad gris y sórdida lo que era una brillante promesa. El tiempo mata los sueños, trunca deseos y no ofrece la posibilidad de dar marcha atrás; lo que era futuro es ya pasado, y el presente no es nada, apenas un nanosegundo entre ambos.

Nacer, crecer, reproducirse. 

Su existencia se ha limitado a lo meramente biológico, a repetir la vida de su madre, a pasar por el mundo sin dejar más que un recuerdo borroso y una fotografía que miente.

Morir.

©texto JAVIER VALLS BORJA
enero 2013
©fotografía almaarte II (fuente flickr), publicada bajo una licencia Creative Commons

Este texto fue escrito para el concurso mensual organizado por Jaime Gonzalo Cordero, en su edición de enero de 2013, habiendo resultado ganador del mismo.

2 comentarios:

  1. Muchas veces me ocurre lo mismo, no quiero ver las fotografías por no mirar a los ojos a la niña que fuí, seguramente se sentirá defraudada.

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    1. Eso mismo les ocurrirá tantos niños que fueron...

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